Memorandum Bruce Lee

“Cuando murió el hombre, nació el mito…

donde cayeron los escombros creció la leyenda.”

¿Quién no podría reconocer su nombre? ¿Quién no podría sentirse identificado con aquel hombre cuya búsqueda vital no fue otra que la de superar sus límites reconociendo que aquellos no provenían de lo exterior sino desde el fondo de sí mismo? ¿Acaso no nos encontramos en algún punto de nuestra vida, cualquiera sea éste, buscando ir más allá de lo que nuestros miopes ojos, nos permiten ver? Esa fue la leyenda. La de aquel Hombre que vivió y luchó apasionado, por aquello que pensaba, que creía, y su fruto fue el triunfo de imprimirse en la memoria de las futuras generaciones. De transmitir y transmitirse las más profundas raíces culturales que  están gravadas en el corazón de todos los hombres, y que van más allá de todo ropaje de marca registrada; sin importar cuál era ese origen; es un legado que enriquece y ennoblece a todos los Hombres, cualquiera sea su etnia o su color de piel, y ese fue el sentido, y sigue siéndolo: el sentido de iluminar la naturaleza de la humanidad.

El “Pequeño Dragón” (LI SIU LUNG),  creó el extraordinario JEET-KUNE-DO (basado en el Método del WING CHUN transmitido por su Gran Maestro SIFU Yip Man) que  fue nada menos que la libre expresión de sí mismo, La Forma de la No-forma, el camino de su libertad en el Arte; al mismo tiempo que inventaba quebraba la tradición, y transmutaba valores y enseñaba abiertamente a cualquiera que decidiera abrazar con sinceridad el KUNG FU, (que en su momento se consideraba hermético y no le era permitido ser enseñado a nadie que no fuera chino); ya que para él nada importaba el estilo, sólo el individuo, el humano, era lo más importante y dentro de esto sólo ser uno mismo. Ese fue su mensaje.

Este es un humilde homenaje a aquel hombre (y también a aquellos que con el dedo nos apuntan y nos dan la clave del camino), que si bien conquistó el “sub-mundo” del espectáculo con sus películas, las cuales no fueron otra cosa que una manifestación más de su genio, dejó como legado ese hálito de inspiración con la que nacen no muchos, y gracias a la cual no pocos de nosotros pisamos el umbral de las Artes Marciales (cualquiera sea sin idolatría, más o menos hablamos todos el mismo idioma) arrastrados por esa onda expansiva de vitalidad, en búsqueda de lo que todos conocemos y también de aquello que no todos tienen el privilegio de encontrar (y en eso se fundamenta nuestro seguir buscando): uno mismo. Es allí donde radica nuestra fuerza interna y donde habita el maestro, como bien nos enseñaron esos Espíritus libres, los cuales se adueñan de toda una época, para entregar a la humanidad toda la sabiduría que en ella existe. Y Bruce Lee fue uno de ellos, vivió y murió y se volvió leyenda para que otros también bebieran de ella.

Agradezcamos a esos hombres y a aquellos que nos guían en este sendero de honor y de comprensión que son las Artes Marciales, que no son otros que nuestros guías.

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