wingtchun

Durante los años 2011 – 2017 se llevaron a cabo diferentes ciclos de Workshops de difusión en Noruega, y en Suecia para grupos con y sin experiencia en Artes Marciales, de Escuelas Amigas que nos han permitido el espacio de compartir enseñanzas y actividades. He aquí una pequeña muestra con grandes resultados. La motivación, la concentración, la predisposición y el buen clima del grupo de entusiasta se hizo sentir en los diferentes encuentros llevados a cabo.

A lo largo de nuestra carrera, hemos tenido la oportunidad de ir dejando huellas en diferentes lugares donde hemos encontrado grandes y potenciales practicantes de diferentes disciplinas. Y de seguro seguiremos abriendo nuevas puertas de amistad allí donde nos inviten, allí estaremos.

Si es tu opción, no dudes en contactarnos:  wingtchuteam@gmail.com

En Marzo de 2015, el Grupo fue invitado por la organización ASWAN, dirigida por German Manfredi y Flavia Maldi-quienes actualmente llevan un grupo de trabajo en Santiago del Estero, Argentina- donde se llevó a cabo exitosamente el Seminario de  introducción al Programa de Wing Tchun, ante un auditorio atento el cual conjugó artistas marciales de diferentes sistemas, pasando desde el Karate, el Kick Boxing, Lucha Greco-Romana, Wu Shu & Jiu Jitsu, enriqueciendo con los variados puntos de vista de diferentes interlocutores.

Agradecemos su gran humildad, su apertura, destacando el gran respeto y la cordialidad del factor humano. Siendo este el principio de un caminar en la transmisión del arte.

El discurso que a menudo proyectan nuestras sociedades es un discurso que pone en relieve la competencia y el éxito como tópicos esenciales en la satisfacción de la vida humana y como ejes del diario convivir. Si bien la competencia puede ser un disparador de adrenalina para despertar la motivación debido al ancestral mecanismo de supervivencia, “si no somos nosotros es el oponente”; en nuestra sociedad donde se pondera el éxito monetario, la celebridad o la fama por sobre cualquier valor real, el “tener” por sobre el “ser” que puede palparse como un paradigma radical, centralizando todas las aristas de nuestro ser en esas claves, hasta desnaturalizar nuestro interior y perder de vista el sentido de humanidad. Humanidad que abraza la individualidad, que hermana a los diferentes grupos, pueblos, etnias, etc. 

Pues bien, en las Artes Marciales se deposita un otro discurso (debería de serlo) no el de alimentar el ego para sumir al “otro” o bien devorarlo, sino que es mucho más grande más inclusivo, más holísitico su circuito, pues su lógica comienza en la trascendencia de lo mundano para asentarse en el conocimiento del sí mismo, pero no un conocimiento de simple información acumulativa, como una colección de libros, sino más bien como un conocimiento transformador, esto es un conciencia más profunda, más conectada a la verdad de nuestra naturaleza como pertenencia al mundo, como participación de lo que compone al todo. Lejos de buscar ser un contenido metafísico, distante del contacto con nuestra cotidianidad, este discurso es un discurso ordenado, apuntado al desarrollo del cuidado y limpieza de uno mismo, frente a las contradicciones y aporías de un mundo donde la información fluye a torrentes, viaja a velocidades intangibles, en forma inconmensurable, donde nuestro sistema de orientación a veces se ve colapsado, y donde también cada vez es menor ese “lugar” de cultivo propio. A mi entender las verdaderas artes marciales deben estar al servicio de la creación de un hombre más humano, menos mecanizado, más formado, y menos in-formado, más guerrero menos soldado. Congruente en sus potencias, en sus facultades. La perfección no está en su “parecer” sino en su ser, en su fluir en el diario convivir, con sus reflejos, con su escucha, con su libertad de elección y su libertad de expresión sin miedo. Su Chi (energía interna) se canaliza para ser una estructura total, completa; Independientemente de su resultado de éxito, o de lo que puede alcanzar, u obtener, que sin lugar a dudas se convertirá en una tarea no muy difícil. En este sentido es la búsqueda de perfección. No de la ejecución del movimiento en sí, sin espíritu, sino de la ejecución coordinada, desde la intensión mental, pasando por la emoción hasta alcanzar el último eslabón de segmentos de esa cadena de planos ínter conectados. Por eso el alcance de la perfección en el arte marcial es un movimiento total con la “totalidad” Y es allí donde encontrará la fuerza y la belleza de una acción absolutamente comprometida en mente y cuerpo.

Este discurso es un discurso “poiético” pues da lugar a la creación de un conocimiento por un lado y de un “hacer”. De un conocimiento, basado en la experimentación de uno mismo, y en esta base construye su propia palabra y su propio silencio. Y de un hacer como hábito desde la disciplina, entendida como repetición consciente de una acción dispuesta a un logro determinado. Conocimiento y disciplina disipan la ignorancia del mundo, pues conectan y hacen uso de la imaginación, la memoria,la capacidad intuitiva, la resolución de problemas, el calculo espacial, la capacidad de acción, ritmos, estrategias, táctica, visualización y creación al crear también su propia oportunidad de transformar lo que en una primera instancia se creía imposible. 

Este discurso es el discurso silencioso transmitido de generación en generación de maestro a discípulo, no a través de palabras sino la acción misma, no a traves de palabras sino también de silencios y acciones sencillas. Este es mi discurso. Discurso que proyecte sabiduría en su hacer. Y en el creo, pues creo en las artes marciales como una poiesis de un hombre más humano, más poderoso, más concentrado, más atento, más consciente, más genuino, menos distraído, menos pasivo. Imagen

El poder del WINGTCHUN no se encuentra en la fuerza muscular, como predominante. La sabiduría de este Arte Marcial es que el poder del accionar se trasmite a través de la estructura ósea, las articulaciones, los tendones: esto es la correcta acción, y correlación de la cadena de micro-acciones. Esto es Sinérgia Estructural: la correcta biomecánica aplicada a la dinámica del conflicto físico y usarla a favor.  Es la coordinación puesta en función a la defensa personal. Es el equilibrio corporal manejado inteligentemente para deflectar un ataque, interceptar en el timing absoluto, y contragolpear eficazmente y en forma natural. Esto implica hacer uso del Cuerpo & Mente. Unificarlo, armonizarlo. No encontrarse forcejeando sino hacer uso de palancas, no gastando energía sino administrándola. La cuota del menos es más, pero no el menos como carencia de esfuerzo o estudio, sino que a través de la práctica continua, regular, de esfuerzo correcto, podamos sintetizar las acciones haciéndolas más simples, más eficaces, más directas. Con la agilidad y la elegancia de los felinos. Esto es WINGTCHUN GFT y está en nuestros huesos.
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La filosofía de este Arte Marcial es una persecución constante de equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Esto sin lugar a dudas es una meta infinta, un caminar o un des-andar constante, en pos de descubrir nuestra conciencia sincronizada a nuestra verdadera naturaleza.

Sin dejar de lado el realismo que un combate, una lucha, una pelea, una agresión implica, WING-TCHUN es un vehículo que desarrolla virtudes tanto en lo marcial como en lo personal, ya que este es el fin último que se inculca en esta disciplina: “conócete a ti mismo” es esa piedra fundamental del arte,  y es a través del arte en donde uno encuentra ese vehículo de expresión genuina, de libertad, que en último término resultará por crear artistas marciales con valores y  habilidades reales, para la lucha pero también para la vida. Y esa es la Idea detrás de ese combate.

WING TCHUN como nos fue transmitido es un sistema de lucha, de defensa personal, Directo Eficiente Eficaz y Real y que busca desarrollar tanto la virtud personal, como desatar el enorme potencial individual.

Atentamente.

Jeremias Zaghis

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